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Fiestas en Ecuador

Fiestas en Ecuador

Acompaña a esta información un detalle de cada una de las fiestas populares que se celebran en el Ecuador.


Merecerá particular atención, la tradición oral por medio de la cual usted conocerá de las coplas, canciones y décimas. También podrá informarse de la danza, la música y las actividades lúdicas que en muchas ocasiones asisten a las estas celebraciones.

El Carnaval
La palabra viene del latín carnem levare, que significa 'quitar la carne'. Y es que estas celebraciones se producen justamente durante los tres días anteriores a la abstinencia de cuaresma. Como era de esperarse, previendo la escasez, los excesos no se hacían esperar entre la población. Los desenfrenos caracterizan la celebración de los carnavales alrededor del mundo y nuestro país no podía ser la excepción. Por siglos el juego de carnaval, con agua para los mesurados y con lo que se tenga a mano para los no tanto, ha venido arrastrando calificativos como salvaje, repugnante, impúdico, vergonzoso, propio del demonio, ruda reliquia del paganismo, culpable de terremotos...

Tanto ha sido el rechazo de la gente de buenas costumbres al carnaval, que en 1868 un Congreso extraordinario expidió un decreto prohibiendo completamente este juego. No fue el único ni el último. A pesar de tan loables intenciones, el Carnaval ha sido una de las fiestas más arraigadas del calendario. En el Azuay el pueblo lo disfrutaba y despedía con dulce de higos (higos cocidos con panela y servidos con queso) y mote pata (mote pelado con carne, tocino, longaniza), mientras que en Tungurahua y Chimborazo lo despedían con jucho (cocido de capulíes, duraznos, peras y panela); en Píllaro lo combinaban con corridas de toros. En pueblos de Bolívar, como Guaranda y san José de Chimbo, se veía al carnaval como una fiesta culta con bailes y versos cantados. Se preparaba la fiesta anticipadamente y se lo hace todavía, con la prohibición de trago, cuyes, gallinas, pavos y chanchos.

Poco a poco los juegos iban tomando tono y el agua empezaba a repartirse generosamente en algunos barrios, mientras en otros se compartía huevos y harina en granel. Todo esto mientras bailaba, cantaba, tocaba guitarra, flauta, bombos, rondadores, tomaba chicha de jora con chigüiles (masa de harina de maíz , manteca y huevos con condumio de queso, envueltos en la hoja de maíz y cocidos al vapor). Este humor seguía hasta el Miércoles de Ceniza. Desde el jueves hasta el domingo jugaban al gallo compadre (donde gana el que en un tiempo limitado, con los ojos vendados y después de darse algunas vueltas, logra cortarle la cabeza a un gallo enterrado hasta el cuello). En Guayaquil, en cambio, la gente celebraba la misa del Dios Momo en las primeras horas del Domingo de Carnaval; además hacia los llamados cascarones. Para ello se recogía todo el año los residuos de las espermas (utilizadas en el alumbrado doméstico), se los batía un mes antes del juego y se hacían estrellitas, canastillos de frutas, gajos de uvas, conchas, pajaritos, corazones, huevos, peras, manzanas, huevos, peras manzanas, flechas, y más para llenarlos de agua y arrojarlos en luchas callejeras. Esta tradición no ha desaparecido, pero los cascarones de cera fueron reemplazados por las bombas de plástico que se popularizaron tanto en la Costa como en la Sierra.

Si bien es cierto que muchas de estas costumbres se han perdido, el carnaval sigue siendo popular. Cada año se realizan campañas por desterrarlo, pero parecen destinadas a fracasar mientras haya niños traviesos y adultos con alma de niño. Y.......... agua, por supuesto.

La Mama Negra
A pesar de lo famosa que es la fiesta de la Mama Negra, no se conoce a ciencia cierta su origen. Al respecto existen distintas opiniones. Hay quienes piensan que se remontan al siglo XVIII, cuando Latacunga quedó arrasada por la gran erupción del Volcán Cotopaxi.

La población de ciudad, a raíz del desastre, empezó a rendir homenaje a la Virgen de las Mercedes o Santísima Tragedia, con la esperanza de que ella proteja a la ciudad de nuevas erupciones. De esta manera se habría iniciado la celebración, como una ofrenda religiosa por medio de la cual el pueblo manifiesta su fe y su cultura a través de actos sacramentales y de la música, danza, poesía, comedía y artesanía.

La fiesta se lleva a cabo cada 23 y 24 de septiembre, fecha que corresponde a los días de la Virgen de la Merced. Sin embargo el carácter pagano que tiene esta tradición motivó, por insistencia de algunos sacerdotes de la época, la suspensión temporal de la celebración. Esto no duró por mucho tiempo. Las autoridades de Latacunga se encargaron de promoverla y comenzaron a celebrarla nuevamente los primeros días del mes de noviembre, en homenaje a la independencia de la ciudad.

La conmemoración de esta fiesta en realidad comienza casi un mes antes de la fecha prevista, con el entrenamiento de los distintos papeles por parte de más de 15 personajes que intervienen en la danza. Toda la preparación y el plan de celebración va por cuenta del prioste mayor, quién durante el evento tendrá el papel de capitán que representa a los antiguos corregidores y encomenderos.

La figura central de la celebración es un hombre disfrazado de mujer. La Mama Negra usa una peluca, los labios pintados de rojo, la cara y las demás partes visibles del cuerpo de color negro. Va vestido con un follón rojo, camisa bordada de colores fuertes y pañolones que va cambiando en cada esquina. Este personaje lleva una muñeca negra elegantemente vestida que representa a su hija, y al son del tambor cabalga durante la procesión hasta llegar a la iglesia de la Merced. Diferentes enmascarados acompañan la Mama Negra: el ángel de la estrella, los tiznados, el rey moro, los engastadores, el abanderado, los yumbos, y otros que van repartiendo trago a los curiosos que encuentran a su paso.

Este cortejo recorre las calles bailando y cantando al compás de las bandas típicas hasta las doce de la noche, hora de la misa de la gallina . Después toda la gente se dirige a la casa del prioste, donde su esposa da de comer y beber a los invitados.

La fiesta de la Mama Negra hoy en día se festeja tanto en septiembre, como en noviembre, pero la primera es una celebración con matices religiosos llevada a cavo por el pueblo en honor a la Virgen de las Mercedes, y la segunda, si bien intenta conservar las características originales, es una fiesta enfocada a la promoción turística de la ciudad.

LOS CORAZAS
Las fiestas tradicionales son muy importantes en la cultura ecuatoriana; sin embargo, muy pocas son conocidas. A pesar de la alegría reinante, del estruendo de voladores, de la música, del baile, de los disfraces, de la abundante comida y bebida, estos festejos solo llegan al oído local, y tal vez ahí radica su autenticidad y encanto.

Gran parte de las fiestas ecuatorianas están ligadas al santoral católico, como es el caso de los Corazas en la comunidad indígena de San Rafael, muy cerca de San Pablo de Imbabura. Esta antigua celebración, probablemente de origen secular, ahora festeja a San Luis debido al milagroso hallazgo de una estatuilla de dicho Santo que un indígena desenterró a mediados de este siglo. San Luis es el patrón de la religión y favorece las cosechas si le hacen fiesta. Por eso, cada 25 de agosto los corazas, hombres respetados e influyentes que tiene cubierto el rostro, invaden las plazas y calles de San Rafael.

A la cabeza va el prioste que auspicia la celebración, conocido como capitán, o coraza soberano, seguido por tenientes, alféreces, que son corazas de menor rango. Los enmascarados salen de la casa del capitán bailando, realizando coreografías, y se dirigen a la iglesia. Van vestidos de blanco, con espejos, cintas, encajes pegados sobre la ropa y con sartas de monedas en la cintura. Llevan puesto un gorro del cual penden medallas, cadenas, bambalinas, prendedores, y otros objetos dorados cubriéndoles la cara.

Un cetro con plumas y el acompañante de yumbos, personajes vestidos de azul con la cara blanca, diferencian al capitán del resto de corazas. Delante de todos va el loa, un niño que mueve sus brazos alternadamente y va recitando discursos alusivos a la fiesta y de elogio al prioste, al cura y a la comunidad: ¡Viva el capitán coraza! ¡Viva el señor cura párroco! ¡Viva el señor teniente político! ¡Viva el Batallón Imbabura!.

Así, corazas, yumbos y loas dan la vuelta a la plaza, precedidos de una banda de músicos que tocan el rondador y el tambor. Las calles de San Rafael se van llenando de espectadores, indígenas amigos de corazas y yumbos, y otros de poblados cercanos que van por la fiesta.

Al llegar a la iglesia, todos entran a oír la misa en honor de San Luis; el capitán se sienta en una especie de trono, mientras los demás corazas le rinden homenaje como si fuera un rey. Con el estruendo de los voladores, al concluir la misa, todos los alegres asistentes se dirigen a la casa del capitán donde él ofrece un gran baile, abundante comida y bebida.

Como diría los loas: 'Que honra es para nosotros / pasar esta fiesta santa ¿ la fiesta de los corazas ? con voladores y sartas'.

LAS FIESTAS DEL SOLSTICIO INTI RAYMI
La fiesta del Inti Raymi se celebra con el fin de adorar el agua, la tierra y el SOL, propia de los indígenas, posteriormente llamada por los españoles fiesta de "San Pedro", se celebra anualmente, en todas las comunidades que pertenecen al cantón Cotacachi, provincia de Imbabura. La razón es honrar la cosecha a través de cantos, danzas, creencias, rituales, etc. La tradición de la fiesta no se ha perdido, por el contrario todos los meses de junio de cada año se revive con más fuerza, convocando a cientos de personas que se preparan para este gran acontecimiento. Lo que demuestra que la cultura indígena mantiene vivas sus raíces.

Cuenta la historia que hace varios siglos las comunidades incas llegaban desde todas las partes, realizando largas travesías, cruzando ríos, montañas y páramos. Lo hacían enfrentándose a las adversidades de la naturaleza y el objetivo era precisamente concentrarse a orillas del lago Cuicocha y así rendir culto al sol. La difusión que se da a esta fiesta es grande y llega a todas las comunidades vecinas, convirtiéndose de esta manera en un gran acontecimiento. Es en la provincia de Imbabura donde se desarrolla en toda su expresión. El san Juanito es la primera señal para indicar que el Inti Raymi o San Juan esta en pleno apogeo.

Se sabe que los preparativos empezaban con mucha anterioridad, los capitanes o jefes de cuadrillas de las distintas comunidades participantes se sometían a los llamados baños sagrados en cascadas y el objetivo era interiorizar los poderes negativos del diablo Uma o Supay para ganar la pelea. Al término de la fiesta regresaban a la fuente para las clásicas limpias. Luego se realizaban las peregrinaciones por el poblado, y en todos los patios de las casa se llenaban las mesas con chicha y cuyes para todos.

Al siguiente día la alteración del orden era evidente. Por las esquinas aparecían los sacharunas, curiquingues, diablitos danzante, etc, que bailaban al son de los pingullos y tambores. Toda esta algarabía tenía un solo propósito, tomarse la plaza de San Juan cerca de Otavalo. La toma de la plaza se hacía a la fuerza, la pelea es cuerpo a cuerpo, con piedras, palos, y cabrestos de rabo de toro, dejando como resultado muertos y heridos.

Esta tomo simbólica del espacio físico que antes les pertenecía, y que luego les fue negado a los indígenas, es una forma de denuncia de éstos, para con el patrón quien pierde en esta celebración su posición jerárquica, y los indígenas en los patios de las haciendas adquieren poder.

Hoy en día la celebración es mucho mas calmada, menos violenta pero aún así se vigila mucho esta toma de las plazas, pues los indígenas mantienen conceptos andinos y la pelea ritual tiene una visión de purificación, para que el resto del año se pueda vivir en completa armonía. Sin embargo el mestizo lo mira como un peligro, de una u otra forma se toman todas las precauciones , para que no se den desvanes en la celebración; donde la chicha, el maíz, y el San Juanito ratifican su pertenencia. La fiesta del Inti Raymi en Imbabura generalmente se planifica de la siguiente manera.

Primer Día: Es el día de la celebración más importante. A media noche se realiza la purificación de los nativos. Esto se realiza en la Calera ubicado al sur de Cotacachi, donde se instala una gran tina y se efectúa el ritual. A esta gran tina solo tiene acceso los hombres según la tradición. Las mujeres permanecen en las casas preparando la comida para después del ritual.

Segundo Día: Se visita el Lago de Cuicocha, donde con un shamán se ofrece otro baño de purificación, además se realizan limpias, a donde acude muchas personas tanto indígenas como mestizos y de todas las regiones del país.

En los días posteriores los moradores planifican la toma de la plaza de la matriz de cada grupo, quienes forman parte de la gran mesa comunal. El plato típico contiene mote, papas, cuy, queso, 'la comida de los dioses', y la bebida es la chicha de jora.

El 29 de junio se festeja San Pedro, el 30 se festeja San Pablo, y el primero de julio se dedica a las mujeres.

El Diablo Huma
Enmascarado que acompaña a los aricuchicos en las festividades relacionadas con la cosecha al norte de Quito. La palabra huma, significa en Quichua "cabeza", por lo que su nombre cabeza de diablo. La máscara del Diablo-Huma es de tela, azul oscuro o rojo y le cubre hasta la mitad del pecho. Dos agujeros corresponden a los ojos y uno a la boca.

Las orejas se representan por una par de asas embutidas de trapo y de idénticamente manera una tercera representa la nariz. En la parte superior lleva tres hileras de 4 cachos o cuernos también embutidos de trapo. La máscara tiene dos caras, la posterior es similar a la anterior, decoradas con varios dibujos y adornados de hilo de color. Lleva camisa de color, pantalón bombacho o un zamarro y en una de sus manos lleva un largo "fuete" o fuste que blande mientras camina, sin dejar de emitir sucesivos silbidos. A diferencia del Aricuchico, el Diablo huma toca instrumentos de viento: churos, flautas y rondines.

Previamente a su aparición en las comparsas de San Juan o San Pedro, y de idéntica manera que los Aricuchicos, se baña tres días en una cascada (paccha) para compactarse con el diablo y adquirir poder y habilidad necesaria para el combate ritual que protagonizaba en otros tiempos o, simplemente, para adquirir las energías necesarias que adquiere se extenuante baile; ritual que se realiza hasta la actualidad.

LA DANZA DE LOS YUMBOS
Durante los meses de junio, julio, agosto, equinoccio de verano y fiestas de San Juan, San Pedro y Corpus Christi-, en casi todas las comunidades de Imbabura, Pichincha, Cotopaxi, Tungurahua, Chimborazo, Bolívar y Cañar, aparecen los disfraces de los denominados 'yumbos'; llevan lanza de chonta o agüilla, taguasamba de plumas, wuncha o corona, pinturas corporales y la característica ashanga (canasta de mimbre) a la espalda. De norte a sur del país y a lo largo del calendario de festividades, se ve la 'Danza de los Yumbos'; por ejemplo en el cantón Cotacachi, comunidades Cumbas Alto y Bajo. Se trata de un verdadero ritual en el que se danza al ritmo de un minúsculo rondador y un tamborcillo que caben holgadamente en las palmas de las manos. Esta danza con la típica vestimenta del Yumbo Colorado solía repetirse año tras año, aunque en la actualidad va extinguiéndose sin remedio.

En Pichincha, particularmente en las parroquias de San Antonio y Pomasqui, es célebre la llamada 'matanza de los yumbos' que se realiza en la plaza pública. A pesar del transcurso del tiempo, el indio de la sierra ha logrado conservar, quizás sin saberlo o entenderlo, el alma mágica de sus padres ancestrales, los cara yumbo o colorados.

En el valle de los Chillos, como en las parroquias de Alangasí y Guangopolo, también danzan los 'yumbos'. En Cusubamba y Latacunga, cuando aparecen las chinucas, los caporales y las gigantonas, tampoco faltan los yumbos.En Tungurahua, parroquia Tisaleo, supervive la llamada Ingapalla, considera progenitora y madre de todas las danzas aborígenes. Esta danza recuerda la llegada de los yumbos o colorados a las regiones centrales de la sierra. La costumbre se extendió también a Quisapincha para las festividades del Corpus Christi; en este lugar, igual que en Pomasqui, una de las ceremonias principales era la 'matanza de los yumbos' y el entierro de la 'chicha aloja' en algún sitio de la plaza mayor. En todos los casos, cuando entran los 'yumbos' al baile también participan las 'yumbitas' para danzar la culebrilla.

En la provincia de Chimborazo se celebra con mucha pompa en Licán y Macají, la fiesta de la guaminga, ingapalla o curipaccha el recuerdo del sahuari (matrimonio) entre Huayna Capac y la princesa Duchilea. La procesión y las danzas tiene gran relevancia y los guamingas o guadias de los yumbos hacen el papel de cuidadores de la reina. En las demás parroquias de la provincia, sobre todo en San Juan, aparecen siempre los yumbos provistos de sus chontas, como símbolo de fortaleza étnica.

La presencia de los yumbos en las fiestas no es casual sino un hecho histórico que se repite año a año como recuerdo importante de la memoria social aborigen.

Finalmente, por muchos años, fueron los comerciantes yumbo los que facilitaban las cargas de ramos para las procesiones de Semana Santa, e incluso el tejido de las hojas de palma parece que fue iniciativa de este pueblo milenario.

Nuestra Cultura Chagra
Reconozco la suerte de recibir mis herencias, las considero portadoras de una cualidad similar a aquella que fecundó los campos andinos; por eso valoro el privilegio de nuestra Sierra ecuatoriana cuando verifico la presencia de sus hoyas rodeadas de cerros y enriquecidas por los sistemas fluviales que vivifican su fertilidad. Algo me induce a encontrar, en este prodigio, cierta similitud a lo ocurrido con mis ancestros; con gusto acepto estas raíces al sentirlas correr por mi sangre.¡Cuan feliz me siento al percibir las aportaciones genéticas recibidas de los quitu-caranquis y de los incas! Aprecio, al mismo tiempo, el efecto múltiple de las razas llegadas de España y sostenidas por troncos familiares nacidos de los viejos abolengos celtas, berberiscos, moros y demás generaciones latinas prestas a integrar este cuadro multiétnico.

Toda la fantasía de estos fenómenos fundidos con la realidad andina dio a estos parajes cierta vivencia mística, mítica y mágica; tres virtudes telúricas a las que se sumó la realidad equinoccial que, como un milagro, introducía la perpendicularidad de los rayos solares en el vientre mismo de la tierra. Esta variedad de incidencias reales e imaginarias dieron paso al establecimiento de la cultura 'chagra', palabra que se presume que viene de chacra (terreno donde se cultiva maíz). Se añade a esto la definición de 'campesino rústico del altiplano del Ecuador', presentada por Luis Codero en su diccionario de términos quichuas.

Mis primeros contactos con las costumbres chacareras los tuve con Luis Yánez Reinoso. El era conocido popularmente como el 'Sordo' Yánez, quien aparte de ser un buen chalán, usaba la huasca con extraordinaria habilidad. En suma, este personaje se destacó mucho más por sus labores vaqueras que por sus labores agrícolas. Ahora el Sordo Yánez usa un aparatito que le sirve para corregir su sordera, pero hace de éste un uso muy cómico, pues lo conecta y desconecta de acuerdo a lo que quiere escuchar.

'Cuando presiento que hablan boberías, yo me saco la cornetita'. Es así como un día apareció un desconocido que se unió a nuestro grupo y se presentó, mas el sordito no escuchó su nombre y le pidió que lo repitiera: 'Yo soy Casimiro -le grito el recién llegado'. Jo, jo, jo -se río Lucho- usted es casi-miro, en cambio yo soy casi-sordo'. Continúa este maestro con la calidad ejemplar que caracteriza al chagra legítimo: enamorador, contador de anécdotas, curioso, preocupado...

Lucho me acompañó siempre en el "Paseo Procesional del Chagra", auténtico espectáculo criollo que tuvo su origen en Machachi como remembranza de la erupción del volcán Cotopaxi, ocurrida en el año 1877. por ventura, de un modo milagroso, el gran Pasochoa y el Rumiñahui salvaron a los pobladores de Tambillo y Machachi de sufrir los terribles efectos de dicho acontecimiento, producto de los enojos de la naturaleza. Los pobladores esperaron pacientemente a que la cúspide del volcán Cotopaxi se cubriera nuevamente de nieve y, cuando esto aconteció, optaron por realizar una minga ganadera, cuya misión era recoger, corralear y conducir a los lugares de origen a las reses, equinos y otros animales domésticos que se desperdigaron con el suceso.

Para la ejecución de dicha labor se formaron tres grupos importantes: el primero se responsabilizó de conducir los animales hacia los sectores aledaños a Latacunga, el segundo a Los Chillos y el tercero se encargó de subirlos al Pedregal. Las anécdotas y peripecias que pasaron en aquellos viajes hicieron que durante tres años se reuniesen los protagonistas a comentar lo ocurrido en esas jornadas. Luego de un tiempo, empezaron a producirse problemas políticos que terminaron con la guerra civil, de la cual el general Eloy Alfaro fue el triunfador.

Casi un siglo más tarde, mentalizamos y ejecutamos el primer "Paseo Procesional del Chagra" para conmemorar el centenario de la cantonización de Mejía. Hubo la necesidad de organizar una institución responsable de mantener la integridad y pureza de este espectáculo, para lo cual se conformó la Asociación Cofradía del Chagra (ACOCHA). Es importante señalar que coincidieron tres fechas: las festividades d Santiago Apóstol, santo patrono de Machachi; la erupción del Cotopaxi, y el ya indicado centenario de la nueva jerarquía del cantón Mejía.

La fiesta iniciaba con la publicación del programa, el cual era elaborado por el "Comité de Fiestas;" empezaba con el pregón, que mostraba la figura del chagra y sus caballos vaqueros. Días después varios carteles anunciaban las presentaciones teatrales de la Asociación de Teatreros del Cantón Mejía; sus comedias siempre trataban temas chacareros: "El chagra que casó warmi mala", "Un chagra curniado y feliz", "La importancia de llamarse compadre Honorio" y "Entre chalinas y ponchos". Esta última obra tuvo tanto éxito que el Club Rotario auspició su presentación en el teatro Sucre de la ciudad de Quito.

Como parte de esta fiesta popular y con la debida anticipación, se convocaba a las candidatas a "chagra linda", concurso galante en el que participaban la chagra del páramo y la chagra del valle. Además se nombraba "chagra del año" a quien hubiese demostrado una gran afición por la vaquería y calidad en su desempeño como ciudadano correcto. El paseo se desarrollaba de tal modo que resaltaba el amor de la ciudadanía hacia el propio espectáculo y concurrir con el atuendo clásico era un orgullo.

Un personaje recordado con cariño fue Segundo Moreta, quien preparaba una carreta halada por bueyes, en donde construía un altar muy solemne; desde allí presidía el paseo "Nuestro Señor de la Santa Escuela". Se merecía tal reconocimiento por la historia de su misteriosa llegada a Machachi y la creciente devoción de la feligresía machacheña.

Después de aplaudir al "Señor de la Santa Escuela", la concurrencia se motivaba con la presencia del toro pregonero, un bravío halado por chagras expertos que lo sostenían con sendas huascas para moderar su furia. De inmediato, al paso, al trote o al galope enseñoreaban su porte los caballeros de ACOCHA, elegantes con su vestimenta y en su manera de lucir sus cabalgaduras: caballos criollos y parameros, ensillados con la montura de vaquería, petral, arretranca y grupera, cincha cerda, e incrustado sobre la copa, el clásico pellón que en muchos casos era de doble faz.

Al presenciar este imponente acto procesional, entendí el significado emocional de cumplir con un sueño tendiente a recuperar la imagen del popular chagra como esencia misma de nuestra tradicionalidad mestiza. Dicen que a fuerza de presentar un acto, éste se deteriora y opaca. En nuestro caso se descuidó el atuendo y se abusó del licor. Pero en Machachi existen corazones optimistas que no pierden la fe en que se autentice y rescate el desempeño de los participantes. " Qué calidad" , decía Javier Fajardo mientras añoraba el porte y la prosa con que desfilaban los que llevaban riendas, bozalillos y martingalas tejidas. ¡Época gloriosa del paseo procesional!

LOS CHAGRAS DE MUERTEPUNGO
Al pasar por los páramos tan majestuosos y fríos, parece inconcebible que haya gente que viva en estos "desiertos" de paja. Es un mundo tan diferente, un archipiélago de lomas y aristas y aunque parezca, no es otro que el mismo Ecuador. Lejos de los grandes edificios, de las carreteras la gente del páramo es orgullosa de lo suyo.

En estas sociedades viven indígenas empujados a las alturas desde tiempos de la conquista; también algunos mestizos que heredaron de los usurpadores el caballo y el ganado bravo, y de los nativos el amor por el viento, el sol y los espacios abiertos. Estos son los chagras, vaqueros de altura, arrieros de reses bravas, cuidadores de vestigios de la cultura ecuatoriana. Son gente que parece creada del mismo barro de páramo.

Hay en el Antisana un páramo al que llaman Muertepungo. Tiene un cráter sin montaña que vomitó un flujo de lava hace ya doscientos años, pero está tan bien conservando que, visto desde las lomas aledañas, parecería haber ocurrido ayer. Al borde de la piedra hay una laguna y entre ambos una vaquería regentada por el chagra mayor don Cipriano, que junto con su colega don Jaime, suman ciento cincuenta años; ante tanta experiencia no hay toro, por más bravo y remontado, que les pueda. "Somos hechura antigua, amantados con el pecho y no con el tarro, criados a punte pinol, tiempos de comida pura, sin químicos, ahura ni los caballos son como los de antes, no ve que ya en la yerba hay tanto funguicida y herbicida".

Don Cipriano tiene un gato compañero de la familia de los cánidos con el ingrato nombre de Mal Pago, acompañante incondicional, escudero de nevadas y rodadas, Sancho sin cabalgadura. Como el resto, este chagra es de cara morena y curtida y la sonrisa tan luminosa e irregular como los glaciares del vecino Antisana. Además, tras de sí arrastra tres generaciones más de chagras y guaguas chagritas. Es una familia entre una asociación que cría ganado bravo y cada mes suben una veintena de montados a rodearlos y encorralarlos. " El negocio es malo, pero la afición empuja"; en otras palabras, es una actividad que no llena el bolsillo pero sí el corazón y ... que vale más.

Algunos llegan al rodeo montados desde Sangolquí. El mayoral ordena una "bomba" círculo donde decide quién va donde, y toda instrucción queda sellada con el "salud" de rigor. Es trago fuerte, fuerte mismo se llama, baja arrasando con todo incluido el frío. "Este, carajo, si es trago de a de veras". Los que parten en tríos van bromeando y festejando, los que les toca ir solitos van silenciosos y con semblante serio.

Ponchos y zamarros para el frío, espuelas para el caballo, huasca para el toro y un perenne humor contra la soledad del páramo acompañan a los montados por riscos y pajonales. Zigzag hasta perderse en las alturas, paciencia hasta encontrar los cimarrones, día entero para llevarlos al corral.

Mientras los hombres persiguen a los bravos "huagras" por pajonales y "huaicos", en la cocina otra historia toma lugar; las mujeres se sientan alrededor de la "tullpa" cobijadas por el humo que la leña verde despide, imposible no llorar. Cocinan para los hombres pelando papas mientras cuchichean, ejercicio de la lengua y las manos.

Después de largas horas de espera cuando el sol ya comienza a bajar para esconderse entre las montañas, se escucha los tan esperados mugidos del ganado que baja en estampidas por la colina, rodeado por los montados; en la lontananza parecen pulgas, pero cerca se puede observar su majestuosidad que causa miedo entre los guaguas e inquietud entre las mujeres. Cuando los toros ya están cerca, todos corren o mejor dicho vuelan a esconderse. Entre insultos y carreras se logra meterlos al corral, uno que otro logra escaparse buscando la libertad. Los chagras, con la "huasca" batiéndola en la mano y el caballo entre las piernas, se lanzan tras el renegado.

Más a las malas que a las buenas es perseguido, enlazado y traído de vuelta al corral. En el corral es trabajo y es fiesta, los animales irisos son desparasitados , los "villis" marcados, los maltones castrados, todos sometidos el lazo desde del caballo y tumbados por los "chaquis". El humor lo inunda todo y las risas revientan cada que uno de los animales trata de, haciendo gala de su brava sangre, "botarles tushpando" a sus torturadores.

Más tarde escogen a un torejón, para que la carne sea suave y tierna, y aunque saltó como endemoniado, las "huascas" no perdonaron; ya la sentencia estaba dictada y la gente no había probado bocado, ni en el café ni en el almuerzo. Después del trámite de desposte, " la probanda fue inmediata". El librillo y el esternón se sirve crudos "para curar los puzunes flojos", entre tanto las llamas van cocinándole la carne, que más fresca imposible. La oscuridad va calando junto con el frío en todo rincón, forzando por fin a que estos hombres de las alturas se sienten. Las caras se iluminan al ver la comida caliente, tan esperada durante todo el día. El sueño llega tarde y solamente después de mucho jolgorio.

El ganado duerme en el corral, los caballos en las proximidades, y mañana llegará un empresario que quiere toros para una corrida de pueblo, para celebrar algún santo en la próxima semana. Otro rodeo: algo de platita para el bolsillo y otro poco más de aventuras para el alma.

Azuay sus FIESTAS Y COSTUMBRES
En general, las fiestas populares y religiosas mestizas del Azuay se presentan todavía de una manera viva y multicolor. Los aspectos que conforman la fiesta son los ritos, costumbres y tradiciones que incluyen elementos de origen claramente hispánico y elementos indígenas precolombinos.

El programa festivo incluye como organizadores y actores a personas de la misma población, se necesita por lo menos dos personas responsables: el cura y el prioste. El cura representa los aspectos religioso sociales, muy importantes en una sociedad cristiana. El prioste, representa la parte socio económica y la organización de todo el programa que va desde la procesión, el desarrollo de la misa, las vísperas, las escaramuzas, contradanzas, disfraces, vaca loca, los juegos públicos como el palo encebado, el gallo pitina, la comida, la bebida y el baile popular.

Aparte de pequeñas diferencias que se dan de una a otra fiesta, por lo general, todas son muy parecidas y coinciden con la mayor parte de los elementos que las componen como son:

Vísperas: La fiesta comienza con las llamadas vísperas, que constituye el primer día de la fiesta.

Procesiones: En la tarde del primer día, (vísperas) se reúnen los participantes desde temprano frente a la casa del prioste y bajan en procesión a la plaza, ubicándose frente a la iglesia. Las procesiones y en menor grado los disfraces tienen raíces europeas, cristianas, y pre cristianas

Música: La música tradicional y las bandas son muy importantes en las fiestas religiosas y cívicas. Los instrumentos que se usan son la trompeta, corneta, tuba, saxofón, clarinete bombo, tambor y redoblante. La chirimía está presente durante toda la fiesta con su extraña melodía que parece ser oriental.

Fuegos Artificiales: Globos, vacas locas, castillos, etc.

Comida: La comida y la bebida es otro elemento que no puede faltar especialmente cuyes, puercos, mote, papas, chicha y trago.

Estas festividades van acompañadas de juegos populares como la escaramuza; y bailes como la contradanza y el baile de las cintas o tucumán.

LA ESCARAMUZA
'Es un juego a caballo que consiste en realizar diversas labores, en un sector determinado que llaman 'plaza', el mínimo de jugadores es doce ... la tropa de la escaramuza está compuesta por un guía mayor o derecho, que dirige el juego mediante pitadas, es el que tiene 'la guía de labores' y el plano de ellas.

Juego de la Escaramuza
Para hacer sus labores se distribuyen en las esquinas, muros u horizontes de la plaza, la esquina derecha, ocupa el guía mayor, una o más damas y un moro, la segunda esquina o izquierda ocupa el segundo guía, una o más damas y un moro, la esquina diagonal (o tercera esquina) ocupa un cabecilla, o galán, una o más damas y un moro, (en la cuarta se sitúa otro cabecilla o galán, una o más damas y un moro) al realizar las figuras toma parte toda la tropa o un grupo de ellos, hacen sus labores con música propia, compuesta por un tocador de chirimía y un redoblante' (Landívar, 1968;68).

La lista de labores de la escaramuza es larga pero entre ellas podemos destacar las siguientes: entrada, triángulo, paso cruzado, estrellas, corazón partido, media luna, la venada, la cruz, media juega, segunda entrada, salutación corona, paso acordonado, entre otras, lo cual nos demuestra la enorme variedad de posibilidades de representación de la escaramuza o caballería.

LA CONTRADANZA
"Es un baile que realizan los "señores de la contradanza" que son en número de dieciséis, la tropa está formada por un guía mayor o derecho; un segundo guía o izquierdo, que encabezan las fila, tres hombres y tres damas, un trasguía derecho y un izquierdo que van al final de la fila. Bailan con música propia, compuesta de un violín un bombo y un redoblante. Llevan un vestido de tela blanca que les llega hasta la media pierna, terminado con encajes de crochet y cintas de color verde, azul y rojo, llamado "sayón", una blusa blanca que les da hasta la cintura, por dentro llevan un vestido de la fina "ucuchi", un cinturón de cartón forrado con papel de varios colores brillantes, en el pecho llevan un cartón forrado de tela, con un espejo en el centro, la mayoría en forma de corazón, llamado "pechera".

La cabeza está cubierta por un pañuelo de colores, alguno de tul, sobre este llevan una "corona" de cartón de forma triangular, adornada con flores de papel de seda rosada y azul, un espejo por delante, sobre este una pluma de pavo real; de la parte posterior de la corona cae una tela de 12 centímetros de ancho, de color blanco, a veces con leyenda, que les llega hasta medio tórax, llamada "bandera". Sobre la cara llevan una máscara de tejido de alambre pintada una cara de mujer con labios y chapas rojas, que representan las "damas"; por dentro de estos vestidos llevan sus ropas y zapatos habituales.

En la mano derecha portan una sombrilla, a la que llaman "paraguas", a la altura de las muñecas llevan una manilla de papel brillante, y un pañuelo en la mano izquierda. Los jefes o guías portan un chicote de mano de venado trenzado, de cuero crudo y un pito con el que dirigen la danza" (Landívar 1968.)

El danzante del Azuay ejecuta la contradanza. Entre las figuras de la contradanza se cuentan: la entrada, adoración, recogida, número de ocho, media luna, curiquinga, hoja de aguacate, peine, culebra, venada, cruz, ruedo o culebra, etc. Cada figura de la contradanza se desarrolla mediante complejos movimientos coreográficos y está acompañada de una música específica.

BAILE DE LAS CINTAS O TUCUMAN
'Doce contradanzas tejen el tucumán, sobre un palo de 'maguey' de unos cinco metros de alto, coronado por una bandera del Ecuador, llamado 'pabellón', de la parte alta penden 12 cintas de estameño de siete o más metros de largo, es sostenido finalmente al suelo por uno o más viejos, rucos o cachimberos, mientras los señores de la contradanza tejen y destejen sus labores.

El baile de las cintas puede realizar doce, dieciséis, veinte, veinticuatro o treinta y dos contradanzas' (Landívar, 1968 a; p.64)

El baile de las cintas, que es practicado tradicionalmente en las fiestas religiosas, ha pasado a formar parte del folklore educativo.

Escuelas y colegios 'disfrazan' a los niños de danzantes, realizándose el baile de cintas fuera del contexto ritual tradicional.

EN CHIMBO SE ENCIENDE LA FIESTA
El atronador sonido de los voladores es sinónimo de que la fiesta ha empezado. Los campesinos pronto se colocan la lampa en su hombro, y con los corazones llenos de alegría se retiran a sus humildes viviendas para luego asistir a la verbena. Propios y extraños asisten al festejo: algunos demuestran su destreza tirando de la cuerda a la gran venada, que arroja los famosos cuyes, coloridos cohetes que ponen en pies de polvorosa a los clientes de las caneleras. Otros cargan en sus hombros las vacas locas, o a los danzantes, espectaculares figuras alegóricas fabricadas de carrizo y formadas con papel de brillantes colores.

Para culminar la noche de festejo no puede faltar el castillo, que con su ruedas de luces provoca un emocionante ruido, mientras deja escapar las maravillosas palomas que, impulsadas por cohetes, se elevan inundando el cielo con hermosos colores y cautivando la mirada de todos. A la madrugada, nuevamente entra en acción la banda de pueblo, y al ritmo del tradicional albazo los bulliciosos voladores reciben el nuevo día y despiertan a todos los pobladores de Chimbo.

Al igual que en muchos poblados del Ecuador, en esta pequeña ciudad de tradiciones y cultura, ubicada en la provincia de Bolívar, aún son comunes las fiestas populares como los toros de pueblo, las ollas encantadas -llenas de inusuales sorpresas como monedas, harina, pequeñas palomas y cuyes vivos-, el famoso juego del palo encebado, o el pase de la chamiza. Sin embargo, en Chimbo no importa que se festeje, la tradición de la volatería y los fuegos artificiales son infaltables en todas las celebraciones. Estos tradicionales juguetes se fabrican en el pequeño taller de uno de los artesanos más famosos del sector: don Luis Enrique Quintana, hijo de don Samuel Quintana, pionero en la pirotecnia nacional, cuya experiencia también la heredaron sus otros cuatro hijos: Angel, Mesías, Pepe y Aurelio.

Don Luis labora de lunes a viernes, sin horario, en uno de los trabajos más peligrosos debido a que algunos componentes que se usan en la pirotecnia son químicos altamente tóxicos como el nitrato de potasio, sulfuro de antimonio, purpurina de aluminio, clorato de barita, purina de plata, entre otras. A pesar de que estos compuestos son costosos, importados de Chile y Alemania, son indispensables a la hora de poner color a las luces y al fuego. Por ejemplo el nitrato de potasio da la coloración violácea, mientras que el sulfuro de antimonio el color amarillo y el clorato de barita el verde. Cuando el cielo se pinta de rojo es porque los fuegos pirotécnicos tienen nitrato de estroncio y si predomina el blanco luminoso y brillante es por la purpurina de aluminio y de magnesio.

Esta noble tarea también requiere de elementos típicos de la zona como el carrizo, hilo de cabuya, hollín de cocina carbón, barro, e incluso papas. Otro ingrediente importante es un tipo de fertilizante agrícola conocido en el mercado como 13-46-0. En el taller de los Quintana se elabora distintos tipos de fuegos pirotécnicos que son bautizados de acuerdo a su apariencia. Los más comunes son los voladores, las ruedas, palomas, vacas locas, toros, venadas, danzantes, pilas, palmas de coco y el más grande y caro de todos: el castillo, que actualmente puede costar entre 200 y 300 dólares.

'Nosotros hemos recorrido todo el país haciendo quedar bien a nuestra provincia; por eso me siento muy feliz y aquí seguiré trabajando hasta que Dios me de vida', dice don Luis mientras muele la pólvora en una piedra. Marco Quintana (sobrino de don Luis) fabrica una vaca loca y nos explica que para elaborar los cohetes, los que impulsan a los voladores, es necesario moler una onza y media de fertilizantes 13-46-0, siete de carbón y cinco de azufre en grano. Para fabricar los famosos truenos, los que estallan en el aire, se mezcla una libra de clorato de potasio, cuatro onzas de antimonio, dos de aluminio negro y diez de azufre en polvo. Los diferentes componentes de los cohetes y truenos deben ser rellenados, por separado, en la carcacha -una cápsula de carrizo de 8 a 10 centímetros de largo-. Luego hay que moler las papas junto con el hollín hasta formar una pasta que sirve para cubrir el hilo de cabuya, que al envolverlo en la cápsula de carrizo evita que ésta se rompa fácilmente. El barro se utiliza para sellar la carcacha, luego del relleno, y sostener la mecha.

Para armar los voladores se une la cápsula del cohete y el trueno con un carrizo largo y delgado que sirve de guía. Don Marco cuenta que la preparación del relleno de los cohetes y truenos es quizá la parte más peligrosa de este trabajo.

'Esto no lo hacen los empleados, lo hacemos nosotros mismos. Tenemos que estar tranquilos y concentrados, por eso empezamos más o menos desde las nueve de la noche hasta las dos o tres de la madrugada, tratando de evitar cualquier desastre.

Como usted ve, aquí la mayoría de componentes son peligrosos, por ejemplo el nitrato y el clorato son aparentemente similares, sin embargo estos dos juntos al más leve impacto explotan. Por eso se requiere de sabiduría y técnica para estar en el oficio. Además, todos estos elementos deben estar ubicados cuidadosamente en lugares diferentes, para no confundirse'.

Fue justo durante estas labores cuando don Mesías Quintana perdió una de sus manos mientras fabricaba un trueno. 'Pero esto no ha sido motivo para que él deje de trabajar, aún con una sola mano mi tío es uno de los mejores artesanos, este oficio es parte de su vida', nos decía Marco Quintana.

Así es como la familia Quintana ha llegado y seguirá llegando a cada rincón de nuestro país, llevando alegría a los corazones de propios y extraños en señal de que la fiesta ha empezado. Iluminando el cielo con hermosos colores seguirán demostrando que la tradición y cultura es la verdadera riqueza de nuestros pueblos pequeños y olvidados

LA FIESTA DE LAS FLORES Y LAS FRUTAS
El 17 de febrero de 1950, en la municipalidad de Ambato, se formula el Acta de fundación de la Fiesta de la Fruta y de las Flores, como la prueba más típica de la legítima ambateñidad que anima a la ciudad y a la provincia, según dice el texto de aquella acta, y el 30 de Octubre del mismo año se promulga la ordenanza que funda y estatuye la Fiesta de la Fruta y de las Flores, así como también los Juegos Florales.

Desde 1951 hasta 1959 inclusive, el centro Agrícola Cantonal de Tungurahua, con la colaboración del municipio y de otras entidades, realizó este certamen de la ambateñidad. Y desde 1960, como era de su legítimo derecho y de acuerdo a la ordenanza al respecto, el Ilustre Ayuntamiento ambateño tiene a su cargo la celebración anual de la Fiesta y las Frutas. (Molina, C., 1975: 11).

Ambato es la primera ciudad del Ecuador que ha logrado erradicar el carnaval con agua; ha sustituido esta práctica con eventos de distinto tipo en los que la participación popular es masiva ... El programa de la fiesta es de lo más variado, se encuentran festivales folklóricos y de la canción, juegos florales, mingas, juegos pirotécnicos, ferias del plato típico, teatro, exposiciones artesanales y frutícolas, bailes populares, concursos de disfraces, coronaciones de reinas, serenatas, etc. Destacan el Desfile de la Confraternidad y las corridas de toros.

En el desfile participan muchos colegios, masculinos y femeninos, con bandas de guerra, bastoneras, pendoneras y reinas. Asimismo desfila cada cantón de la provincia con su carro alegórico, su reina y su corte. Reinas de otras ciudades del país acompañan el desfile. Algunas comparsas representan el motivo de la fiesta: las flores y las frutas, las abejas, la miel y la riqueza de la zona. Hay un carro alegórico de la Asociación de Fruticultores del Tungurahua que representa el Guaytambito, el símbolo de la fiesta. Varios otros carros llevan motivos frutales o se adornan completamente con frutas de estación o propias de una zona como sucede con el de Patate que está hecho con mandarinas. Los carros llevan leyendas como "Ambato Jardín", "Ambato Amistad", "Ambato Confraternidad", "Tierrita Linda", etc.

En las corridas de toros, al estilo español, participan de manera especial los toreros de la localidad. La plaza presenta llenos totales, los alternantes se esmeran en sacar el mejor partido al entierro y el público ovaciona o pifia pero en general es generoso para la concesión de orejas. Cuando la fama lo amerita, el torero es sacado en hombros, qué mejor si se trata de un lugareño.

LOS YUMBOS NO BAILAN POR EL SOL
Domingo 22 de septiembre, vísperas del equinoccio. Los yumbos de Rumicucho y Talahua, comunidades vecinas de San Antonio de Pichincha, bailan frente al templo de este pueblo y se santiguan al ver a Cristo en el altar. Son las 12:00 y los danzantes ya no generan sombra. Se cumple así el hito astronómico, que antes era motivo de celebración entre los habitantes precolombinos de la región. Ahora es el Señor del Árbol el afortunado a quien se tributa. Es la marca del mestizaje. Los yumbos ya no se acuerdan de los solsticios y los equinoccios, aunque en la pechera de sus atuendos, cintas coloridas distingan las líneas que sugieren en camino aparente del Sol.

Desde las vísperas del 14 de septiembre, día del Señor del Árbol, hasta el 23, celebración del equinoccio, los yumbos danzan, liban y comen por cuenta del prioste. Esa es la tradición: 'bailar donde él nos lleve', dice Francisco Flores, 54 años, vecino de Tanlahua. Pero Rafael Aneloa, a sus 60, recuerda que 'e los tiempos antiguos, las fiestas de Rumicucho eran por el sol, la luna y las estrellas'. El mestizaje sacó de la memoria esas épocas. '¿Equinoccio? No, en septiembre solo se celebra a Nuestro Señor del Árbol', asegura Flores. Por ello, la veintena de yumbos se enfila frente a la capilla que hay en San Antonio para esa advocación, cuya imagen se esculpió en quishuar, madera sagrada de los indios. De allí parte la yumbada, el baile callejero en el cual brilla el ajuar de estos personajes.

Hacia la conquista, se llamaba yumbos a los indios de la Amazonía que llegaban a las plazas de Quito a vender sus productos. Vestían ligero, lucían penachos de plumas y vencían los riesgos del camino con su lanza. Esto trasciende en los yumbos equinocciales. "Antes me iba a vender cosas en Santo Domingo. Iba por el camino de Chiriboga. Por ahí me encontraba loros y así me hice mi penacho", explica.

El vestido de la agrupación es blanco, de algodón. Cruzan las espaldas unos pañolones coloridos, resaltan en la pechera cintas con diseños de las eclípticas del sol, y cuelgan desde la nuca largas trenzas de pelo de caballo. Los pies iban con alpargatas: hoy se ven Venus, Adidas y otras marcas. En el grupo hay dos cabezas: el capitán y el guiador. El primero es como un comisario que fija el orden. El segundo, mediante tambor y pingullo, pone el ritmo de la danza. Una tonada monótona, matizada por un silbido grupal, es la música primigenia de estos personajes. Así los antiguos bailaban en Rumicucho y en Catequilla. Ahora, albazos y pasacalles prenden la fiesta: de eso se encargan los 15 bronces de la banda de Tanlahua.

Pero pesa un sino sobre esta celebración. La mayoría de los yumbos bordea los 50 años y, a excepción de un par de nietos, ningún joven de Rumicucho o Tanlahua piensa tomar la chonta. ¿El Señor del Árbol ya no tendrá quien le baile?.

LA DOMA DEL CHÚCARO EN EL RODEO MONTUBIO
Esta fiesta criolla se vive se organiza con ocasión del día de la raza. El coso es una estructura redonda de caña guadúa y de al menos ocho metros de alto, llena de graderíos. entre las haciendas es una lid pareja y apasionante. Tal vez la culpa es de Cristóbal Colón y su hazaña del 12 de octubre de 1492. Los rodeos montubios, 510 años después, tratan de preservar la identidad y celebrar el amor a los campos y animales. El personaje central de esta fiesta es el montubio, campesino de la costa. Hombre trabajador, hijo de españoles, indios y negros asentados en Guayas, Los Ríos y Manabí.

Sobre las tierras de esas zonas rurales, se levanta el escenario el llamado coso. Las claves del oficio son las botas, los sombreros grandes que cubran del sol, trajes vistosos, espuelas y la habilidad innata del montubio para montarse y mantenerse sobre el caballo chúcaro, aquel no domesticado, que se convierte en la atracción, reseña Manual Baquerizo, Presidente de la Asociación de Ganaderos del Litoral. La destreza que emplea en el campo la utiliza en el "show" que ya es un ritual y parte del folclor ecuatoriano. No hay rodeo sin barra. El montubio se gasta hasta tres cajas para disparar su revólver de grueso calibre al aire.

La competencia se realiza entre haciendas, la que acumule más puntos gana. Todo El Año ansían que llegue el día en que puedan mostrar su pericia. Si hay que catalogarlo, el rodeo son "las olimpiadas del campo". Entre las pruebas de destreza resaltan la enlazada; los chalanes se forman en V para conducir al caballo al lugar donde otro lo enlazará (de espaldas, de pié o acostado). Otros le amarrarán las patas. Muchos, sin importar edad y sexo, terminan estrellados contra el suelo.

La presencia de mujeres y niños es un punto aparte. La mujer no solo participa en el concurso de "Criolla Bonita", sino que participa en ciertos números galopando y dominando al potro salvaje. El público la premia con aplausos; el reconocimiento se extiende a los más pequeños, quienes con un metro y medio de estatura hacen gala de su linaje y se enfrentan con potros chúcaros y vacas veloces. La fiesta termina en un gran baile al aire libre.

TOROS DE PUEBLO
Luego de la conquista los españoles trasladaron, a lo que hoy es el Ecuador, el idioma, la religión, sus costumbres, tradiciones y aficiones. Así, desde el siglo XVII, la fiesta de los toros estaba arraigada en los criollos americanos y también en los indígenas. Fue convirtiéndose en una fiesta típica de la América española, y sin perder su origen, tomó naturaleza propia en estas tierras.

Los toros de pueblo en Ecuador son un festejo popular arraigado en nuestra cultura. En muchas provincias de la sierra se realiza las tradicionales corridas de "toros de pueblo", realizadas en la plaza principal, en la que participan novilleros y aficionados que de manera espontánea ingresan a la plaza a torear. Se acostumbra torear para sacar la llamada "colcha", que consiste en una tela amarrada al cuerpo del toro, que contiene, por lo general, billetes. Aquí los toros no mueren: son toreados por el público y no por "matadores". La fiesta es amenizada por bandas de música.

FIESTA DE INOCENTES
Terra Incógnita La fiesta de los Santos Inocentes en Ecuador
A principios de siglo, en la ciudad de Quito se celebraba la fiesta de inocentes de forma muy peculiar. Los disfraces, las comparsas y tomaduras de pelo eran parte de dos semanas de celebración continua: todo el mundo se divertía, ya sea en las populares fiestas de la plaza Belmonte o en las mismas calles de la ciudad.

Diferentes juegos eran el centro de atención de los quiteños, como los llamados "aguinaldos" que consistían en una competencia entre dos bandos (formados por familiares y amigos). Todos acudían disfrazados a un lugar y a una hora determinados; la gente se entretenía al ver cómo se desarrollaba la contienda, cuyo objetivo era el de descubrir quien era el "capitán" del equipo contrario, que era el único que podía cambiar de disfraz. El juego se convertía así en un concurso de espionaje y picardía, con el afán de desenmascararlo al grito de " mis aguinaldos". El equipo ganador gozaba de una fiesta de lujo, con orquesta incluida, a costilla del equipo perdedor.

No faltaban los payasos que iban, con un "chorizo" de tela, latigando y deleitando a un público que a gritos pedía: "Payasito la lección de la esquina a la estación". Viéndose de cuando en cuando recompensado por historias y coplas dedicadas a los personajes públicos y hechos de actualidad, transformados, o retocados para divertir a los presentes.
Hasta ahora, los bromistas se preparan para salir y hacer de las suyas, embaucando a distraídos e "inocentes"; quienes no se han dado cuenta que la época de inocentes (del 28 de diciembre hasta el 6 de enero ) ha comenzado, son el blanco perfecto de burlas. Revistas, diarios, radios y canales de televisión no se quedan atrás; redactan y presentan noticias absurdas e inverosímiles que, gracias al alto nivel de credibilidad del que gozan, dejan perpleja a la despistada audiencia, demostrando que, a pesar del tiempo y la tecnología, el espíritu bromista del ecuatoriano no ha cambiado.

El origen de esta costumbre es menos pagano y se remonta a la tradición judeo-cristiana. Según el Nuevo Testamento, llegaron los tres reyes de Oriente a Jerusalén para visitar al nuevo monarca de Israel siguiendo a una estrella que les había anunciado el nacimiento del Mesías. Al sentirse en peligro de perder el trono, el rey Herodes mandó a matar a todos los niños menores de dos años. En memoria de este lamentable hecho se empezó a conmemorar el día de los Santos Inocentes, que en el Ecuador se recuerda a través de las "inocentadas".

LA RAMA DE GALLOS
Segundo Feliciano de la Torre Catucuamba. Información sobre la rama de gallos
En la Fiesta de San Juan o Inti Raimi que se celebra en el mes de junio de cada año, en la comunidad de Abatag, Parroquia de San Pablo del Lago, Cantón Otavalo, Provincia de Imbabura, se mantiene la tradicional costumbre de la “Entrega de la rama de gallos”. Coincide esta fiesta con las cosechas del maíz en la comunidad y en la zona.

En la comunidad de Abatag la rama de gallos se acostumbra entregar al Cabildo de la Comunidad en los días 29 y 30 del mes de junio, es decir, al finalizar la fiesta de San Juan... En años anteriores, se entregaba la rama de gallos a los dueños de las Haciendas de Cusín, La Vega, La Clemencia...

Desde hace algunos años, los priostes de las “Ramas de gallos” se relacionan con los mismos organismos directivos: con el Cabildo o con las autoridades de la propia comunidad o de otras comunidades como Imbabura, Cusimpamba, o con los representantes de las Asociaciones o Cooperativas Agrícolas del lugar...

Existen varias formas de entrega de la rama de gallos, en Abatag es la siguiente: el prioste pide a los participantes mas cercanos (hermanos, padres, hijos, cuñados, yernos) que lleven en sus manos un gallo. Estos acuden elegantemente vestidos o disfrazados para acompañar al prioste o capitán de gallos, quien se distingue también por su elegancia: lleva un sombrero adornado con cintas de varios colores y un zamarro; en la una mano, una botella de trago y, en la otra, un gallo blanco adornado con cintas de varios colores en las alas y en la cresta; también, en las alas del ave se colocan billetes.

Junto al prioste va su esposa, llevando en la una mano una botella de trago y, en la otra una paloma blanca, igualmente adornada de cintas de color. A éstos les acompaña el grupo de parientes y familiares que va con los gallos, tras este grupo, se ubican todos los asistentes a la fiesta; le sigue la banda de músicos. En ciertas ocasiones la entrega de la rama de gallos es amenizada por los “Sanjuanes”, grupo de bailarines disfrazados con zamarros, que brinda la música con guitarras, armónicas y rondines.

En la casa del mismo prioste y durante el recorrido se revientan voladores y truenos, para amenizar la fiesta . En el recorrido también se lleva un castillo: un armazón de carrizo de diversas formas al que se amarran pan, plátanos, naranjas, maíz, fréjol, zambos, pequeños, ají, cebolla, botellas de trago, piñas, entre otros productos.

El arranque del gallo
Es un ritual en el que una institución entrega dos gallos, una canasta de mote, una jarra con veinte litros de chicha y una poma de trago de cinco litros a la persona que será el “capitán de gallos” el próximo año... Con este ritual se compromete al nuevo prioste o capitán para que entregue el próximo año doce gallos al Cabildo de la Comunidad...

El “arranque de gallos” se hace siempre el 29 de junio, o sea, el último día de San Juan, ... en este día se reciben todas las ramas de gallos que los priostes deben entregar al Cabildo.

El gallo caldo
La persona que arrancó el gallo está en la obligación de hacer “el caldo de gallo”, lo cual consiste en invitar en un determinado día a todos los familiares, amigos, compadres y moradores de la comunidad. El día señalado, se revientan voladores y truenos para recordar a los invitados que deben llegar a la casa del prioste. En la casa que se prepara el “gallo caldo”, entre los priostes y los invitados se practica un ritual del cual éstos adquieren el compromiso de entregar un gallo el siguiente año, en el momento mismo de la fiesta de la entrega de la “rama de gallos”; a cambio reciben todos los asistentes un plato de caldo con una presa de gallo y un segundo plato de caldo con papas y mote... Los invitados llevan al prioste una botella de trago o una cantidad de dinero en efectivo... Los invitados se constituyen en un grupo nuclear importante para el prioste, porque colaboran con un gallo, dinero, maíz, trigo, papas, y otros productos... En esta fiesta se hacen presentes las relaciones de reciprocidad, que permiten afrontar, en mayor o menor grado los gastos del prioste.

La víspera
Luego de transcurrido un año de haber adquirido el compromiso de ser prioste, este visita a los miembros del Cabildo para fijar la fecha de la entrega-recepción de la “rama de gallos”. Después, pasa por “las vísperas”, rito que consiste en recibir la “obligación”, o sea la entrega de un gallo y más donaciones como aportes que le dan para la fiesta todos los que participaron en el ritual del “gallo caldo”.

El día de la entrega de la rama de gallos
En la casa del prioste, desde muy tempranas horas, se empieza a reventar los voladores y los truenos anunciando el día de la “entrega de la rama de gallos”, en el que se espera nuevamente a todos los participantes del “gallo caldo” y en las “vísperas”, e igualmente, aquellos que no han participado en los dos compromisos anteriores... Los participantes de este día entregan al prioste una botella de trago y, a su vez, reciben una buena atención en comida y bebida, igual que en el día anterior. Generalmente, en la tarde, salen de la casa del prioste todos los participantes de la fiesta hasta la casa comunal...

La llegada de la rama de gallos
Una vez que llega a la casa comunal, todos los miembros del cabildo dan un caluroso recibimiento al prioste y a su grupo de participantes..., se entrega al prioste un balde de chicha para que brinde a los participantes de la fiesta.... Al entregar, el prioste, el gallo blanco al presidente del Cabildo, éste da un discurso de agradecimiento ... Luego ... pasan, de una en una, las personas que llevan las ramas de gallos (cada rama consta de 12 gallos) y las entrega al tesorero y son colocados en una habitación destinada para el efecto. Al finalizar la entrega de las ramas, el presidente del Cabildo da al prioste un balde de chicha, dos botellas de trago, una olla de “boda” (sopa de harina de maíz) y una canasta de mote con carne frita para ser repartidos entre todos los participantes.

Después de recibir todas las ramas de gallos, se inicia el ritual del “arranque del gallo”, con el que se designa al nuevo prioste o “capitán de gallos”, como queda arriba descrito.

El día de Sanay
Es un día dedicado al agradecimiento por los aportes dados para que la fiesta salga bien. El Sanay consiste en brindar la comida y bebida que ha sobrado a todos los que participaron en ella...

FIESTA INDÍGENA DEL CARNAVAL DE CAÑAR
Para los indígenas del Cañar tres son las fiestas más importantes dentro del calendario festivo: El Corpus Cristi, que se celebra en el mes de junio, el culto a San Antonio, en enero y febrero, y el Carnaval, la más popular e importante fiesta por su expresión mística y simbólica. Para los indígenas, la fiesta del carnaval es todo lo opuesto a la vida cotidiana (pobre y penosa); en consecuencia, la generosidad, la reciprocidad y la reafirmación del parentesco tanto ficticio como real son características de esta fiesta.

Esta forma de concebir la fiesta es importante, porque, en realidad, a través de la ritualización del mito, retrospectivamente la fiesta se sitúa en los tiempos ancestrales; en consecuencia, la visita a la huaca, los rituales del Pucará son testimonios del mencionado reencuentro con el tiempo pasado.

Esta fiesta generalmente se desarrolla en un espacio de sacralidad; es decir, todos asumen la fiesta con la convicción de que el ciclo ritual será exitoso y, en consecuencia, el bienestar psico- sociológico del grupo. En caso de no asumir la fiesta con esta visión, la mala suerte recae con todo el peso y estará presente por el lapso de un año.

Es importante mencionar la yuxtaposición de elementos culturales europeos en esta fiesta; en consecuencia, el carnaval es el resultado de un amalgamiento de elementos culturales (cultura indígena y europea)... En Europa la Fiesta de Locos (juego con agua, polvo, disfraces, etc) fueron asimilados e introducidos a la fiesta del carnaval indígena, a raíz de la conquista.

Según un etnólogo moderno Julio Caro Borja, en: “Análisis de la Cultura”, el carnaval en España es un producto sincrético,... de los rituales paganos y el cristianismo popular. Respondía las fiestas del invierno y se traducía en libertades y bromas, lidia de gallos, quema de muñecos, representativos del carnaval saliente, etc. Entre nosotros el tiempo de Carnaval se contrae a los días que preceden al miércoles de ceniza y la fecha varía entre el 22 de marzo y el 25 de abril. El adelanto máximo de la Pascua ocasiona que el carnaval pueda celebrarse en los primeros días de febrero.

Finalmente Saltos (1985), citado por Botero (1990) dice: “Antes de la conquista española, los indígenas, efectuaban danzas, rituales acompañados de pingullos y tamboriles festejando el equinoccio invernal del sol. Los españoles y posteriormente los criollos impusieron letra castellana a los ritmos indígenas, para se aprovechados en sus diversiones, ya que coincidían con las fechas en que los europeos hacían los carnavales.

La celebración mantiene elementos de la modalidad europea. De ahí vienen los bailes de disfraces, las comparsas, carros alegóricos, la música, las canciones y hasta el juego con agua...”

Estos argumentos... pretenden demostrar que la famosa fiesta del carnaval –muy popular, por cierto, en las comunidades indígenas- tiene origen español... se puede encontrar un amalgamiento de elementos culturales; por ejemplo: el agua, el polvo, la velación de santos, los gallos, etc, corresponden a la cultura europea, mientras que el pequeño tambor, el pingullo, el huajairu, etc. parecen ser originales y autóctonos.

...Una vez concluidos los preparativos, viene la fiesta propiamente dicha. El domingo de carnaval, por la tarde, comienza a escucharse el sonido agudo y estremecedor del pingullo en distintas direcciones, y una que otra caja de tamboril suena rechinante por los caminos y chaquiñanes. El sonido de estos instrumentos indica que se inicia el carnaval, mientras la gente de la localidad se apresura por dejar sus casas limpias y se preparan para el recibimiento carnavalero. Llegada la noche, comienza el desfile de los carnavaleros...

LOS HUASI TUPAC: Son personajes que reciben a los carnavaleros con mucha cortesía y fraternidad, y les invita chicha o trago, además les formulan una serie de preguntas por medio de canciones propias de la época, que son o deben ser conocidas por los carnavaleros; si éstos responden bien a las preguntas, también a través de canciones; tiene acceso a la mejor comida, cuy carne de res, frutas, etc. Por tanto es muy necesario que el carnavalero sepa canciones por lo menos siete... de las 30 que existen.

LA FAMOSA UCHUCHINA: ... invitación recíproca entre vecinos y, de preferencia, entre parientes, constituye una de las expresiones más importantes de la reciprocidad,... de la reafirmación del parentesco tanto ficticio como real....Este espacio es el propicio para que genere un reencuentro con la parentela...

Durante el tiempo festivo existe un espacio de mucha sacralidad para los indígenas: se trata del martes, en la noche, más conocido como el “Auca Tuta”, en el que se celebra el encuentro con los espíritus ancestrales, con los malk´us representados por Taita Carnaval... En esta noche es deber de los indígenas prepara el banquete ritual para recibir al personaje mítico indicado...

MITO DE TAITA CARNAVAL: Para los indígenas del cantón Cañar, Taita Carnaval es una persona forastera, que cada año viene, procedente de Roma, cruzando el ancho mar en una pequeña balsa de remos, por un espacio de seis meses, luego le espera una larga caminata por los pajonales y los cerros mas ponderados, con los cuales tiene que compartir su fiambre e incluso enfrentarse con algún caminante en el campo de batalla; esta caminata durará también seis meses.

Este mítico personaje viene con la orden y bendición del Papa y con el consentimiento dela Tierra Santa. Llega a la Real Audiencia de Quito, reverente, debiendo obtener el permiso necesario de esta institución para emprender el camino por las largas travesías de la Cordillera de los Andes, y entrar en contacto con los montes Tungurahua, Cotopaxi, Chimborazo, Huallicangas y Altar Urcu. De esta forma pequeño, valiente y poderoso, llega a la comunidad indígena de Juncal. Su arribo lo hace escondido en la neblina para que nadie lo vea, acompañado del dulce y estremecedor sonido del tamborcito y de su pingullo de oro. Muchos indígenas de la parte baja del cantón manifiestan haber escuchado a la distancia estos sonidos en una especie de neblina; han tratado de encontrarse con el para conocerlo, pero no han podido hacerlo (dicen que solamente se encuentra con las personas que tiene mucha suerte)...

...Taita Carnaval, del modo que sea, tiene la obligación de visitar todas las casas de la comunidad; por eso la gente tiene que mantenerlas bien limpias, con abundante comida y chicha. El martes de carnaval, en la noche, la mesa ritual de ninguna manera debe faltar en las casas, en caso contrario queda impregnada la mala suerte porque a esas casas visitará un personaje miserable, que es el cuaresmero.

Según los indígenas de la parte alta (Huanan Saya.). Taita Carnaval viene desde el occidente, procedente del cerro Juidán, ...conocido porque siempre pasa enojado, de manera especial en febrero y agosto... este cerro es temible porque es chungashca, es decir, esconde o traga a la gente, especialmente en el mes de agosto. Este personaje desciende a las comunidades indígenas el día domingo, tiene que visitar los cerros de Caucay, conocidos por los indígenas como José Mauel, Caucay, Chabar que se disputan a la simpática Mama Zhinzhona, el martes de carnaval, en la noche.

Para dejar la comunidad, este mítico personaje se despide deseando en sus canciones que el año venidero los comuneros le encuentren de igual forma. Y augurando que los cuyes, las ovejas, el maíz crecerán sin ningún problema. En esta cadena de canciones los dueños de casa creen que Taita Carnaval les va dejando suerte (suerte simbólica que se expresa en el oro, la huaraca, el pingullo o la caja de oro) y se sienten complacidos y muy agradecidos, por lo que deben cumplir los mandatos que como obligación les deja.

CARNAVAL DE GUARANDA
.... Durante tres días, en la segunda luna del año, los indígenas Huarangas (pueblo de la nación de los Chimbos) festejaban a su cacique con una fiesta de cantos, bailes, comida y bebida. “Gobernantes y gobernados van bailando y arrojando a la concurrencia harina de maíz, flores y agua perfumada, resultado ésta de la cocción de vegetales aromáticos”.

Cuando los conquistadores llegaron con su fiesta pagana del Carnaval, se dieron cuenta que la fecha de ambas celebraciones coincidían, además de ciertos elementos... “El agua se instaló desde el remoto carro naval griego y pagano y se utiliza en los ritos del mundo cristiano...y es parte del Carnaval en muchos lugares europeos”.

Pero no todo es agua. El programa oficial empieza con la elección de Taita Carnaval, que se encarga de preceder las fiestas y los desfiles. La preparación de las comparsas toma semanas, se confeccionan disfraces, se elige la música, el tema y los colores. La mayoría de las instituciones y colegios participan y toda la ciudad asiste, todos se empapan mientras observan.

... El verdadero sentido de la fiesta Guarandeña: la comunión entre vecinos, entre amigos, entre parientes y la integración de los desconocidos. La algarabía carnavalera contagia a todos y crea un ambiente general de cálida bienvenida... ¿qué tiene de malo un poco de agua o harina, perder la compostura y reír todo lo que no ríes en todo el año?

Fuente: Edu Futuro
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